Recuperación de pastos

Un paisaje aterrazado

Todo son vestigios de una vida rural pasada, del trabajo de generaciones en retener la tierra haciéndola practicable para el cultivo . Los muros de piedra seca que aterrazan las laderas son una obra colosal, patrimonio inmaterial de la UNESCO que define el paisaje del Pirineo Aragonés y que actúan como líneas de retención de agua al transformar laderas inclinadas en bancales o terrazas, combatiendo la erosión y la desertificación

La recuperación de  antiguos bancales   es sin duda la faena que más nos emociona. Es fascinante descubrir las formas que modelaban el paisaje y  las astucias de sus creadores. Imaginar la vida de sus habitantes  y sus  bestias, las miserias y alegrías de una vida estrechamente unida a la naturaleza. Un trabajo sin fin que quedó oculto en  la espesura del bosque.

Han sido muchas las personas que nos han ayudado a despejar de maleza estos campos. Durante años, amigos y  voluntarios se han unido a nuestro trabajo y poco a poco, como solo se pueden hacer las cosas aquí, el paisaje de Morillo fue  resurgiendo.

La regeneración de pastos para su aprovechamiento pastoral  también  ha sido apasionante y compleja. El uso de maquinaria agrícola aquí es imposible. En contra partida, es un lugar libre agrotóxicos que nos ofrecía la posibilidad de experimentar y observar con calma. Todos estos años  hemos sembrado forrajeras silvestres con la ayuda de nuestro rebaño, gracias al redileo y al pisoteo de los animales, que además han dispersado semillas en sus trayectos diarios por todo el entorno.

Hoy sabemos que hay más variedad de plantas y más riqueza en el suelo. Lleva tiempo, pero  con observación y constancia  se consiguen cambios que mejoran la vida.

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